La pareja en tiempos de cuarentena




Cuántas veces hemos dicho “no tengo tiempo” como una característica de la vida que veníamos viviendo y ha llegado el momento en el cual tenemos todo el tiempo disponible y es un desafío qué hacemos con él. 


Esta cuarentena nos enfrenta a parar, a detenernos y a mirar cómo estamos viviendo nuestras vidas y cómo estamos en cada relación y vínculo que venimos teniendo. ¿Qué cosas estamos priorizando? ¿Qué relaciones estamos alimentando y nutriendo y cuáles no?  ¿A qué cambio nos está invitando la vida?  


Estamos viviendo momentos de agitación, incertidumbre y miedo y la dirección en este tránsito es la vuelta a casa, el contacto con nosotros mismos y una mirada más verdadera.


A cada uno le toca ponerse en contacto con la situación en la que se encuentra, algunos mirar y experimentar la relación con su pareja, a otros la relación con su pareja y con sus hijos y a otros conectarse con su propia soledad. En esta oportunidad profundizaremos la pareja en tiempos de cuarentena.


Los terapeutas de parejas decimos que la pareja es una oportunidad de crecimiento, es decir, que junto al otro están todas las posibilidades para ir descubriendo y sanando partes nuestras. El otro se transforma en un espejo que nos enfrenta y devuelve aspectos de nosotros mismos no reconocidos y aquellos que necesitamos trascender, por eso decimos que es una oportunidad. El poder tener esta mirada nos abre un abanico de posibilidades. La pareja se convierte en un lugar para descubrir partes de mí mismo, por lo cual no es un lugar seguro para nuestro ego y nos enfrenta a ciertos obstáculos, malestares y también bienestares.


Suele pasar que en la vorágine la cual veníamos inmersos, compartíamos poco tiempo en pareja. Esta dinámica de vernos poco o no lo suficiente hace que no podamos conocer al otro profundamente. Por lo tanto, seguramente en este momento en donde compartimos 24 horas con nuestra pareja habilita a poder ver otras partes del otro y nuestras que hasta ahora estaban veladas. No hay escapatoria esta vez. 


Este tiempo es una oportunidad para encarar las diferencias y para poder integrar e integrarnos. Se trata de dialogar, negociar, pedir, conversar.... Por lo tanto, la comunicación se convierte en una herramienta fundamental.


Comunicarme no es solamente hablar sino aprender a escuchar. Escuchar al otro es estar allí sin presuponer lo que me va a decir, escuchar es vaciarme de mis propias ideas para recibir lo que el otro tiene para decirme. Luego que puedo escuchar y me doy un instante para percibirme ahí si es momento de expresar lo que tengo para decir. 


Cuando estoy expresando  lo que me está pasando a mí, es importante hablar de mí mismo y no del otro. Cuántas veces conversamos diciendo: “porque vos…”. Frases que habilitan la comunicación son “cuando tú haces esto yo siento…” “ Lo que a mí me pasa es...”, “lo que necesito es...”, “ lo que siento es...”. Es decir, cuando hablo con mi pareja hablo de mí.


Es fundamental en este tiempo aprender un recurso para poder desactivar las discusiones. Estamos transitando un tiempo difícil y el ego en tiempos así, despierta y actúa todos los mecanismos para defenderse. Es importante detectarlos y preguntarme, ¿de qué me estoy defendiendo? ¿Es importante esto en este momento? ¿Qué necesito mirar de esta situación y qué necesito trascender? Una desactivación que funciona es que podamos tomarnos unos minutos en silencio respirando. Esto no se trata de ganar o perder, cuando no logramos encontrarnos los dos perdemos.


Este tiempo nos está invitando a un compartir verdadero, por eso es importante estar presente al momento del compartir momentos familiares (la pareja con los hijos), compartir momentos con el otro (la pareja) y también es fundamental tener espacios individuales conmigo misma/o. Este tiempo conmigo mismo muchas veces es el vínculo más difícil que tenemos. Un espacio para escucharme, silenciarme o simplemente mirar una película o escuchar la canción que quiero escuchar es fundamental para mi propio crecimiento y también al momento de relacionarme con los demás. Es decir, necesitamos danzar entre yo, tú, nosotros. También es importante mantener y nutrir las relaciones con amigos y demás familia, tenemos toda la tecnología disponible para darle el mejor uso en este momento.


Sin dejar de estar informados sobre lo que está ocurriendo, es importante no saturarnos de noticias por dos razones: la primera es cuidarnos  y la segunda es hablar más de nosotros de lo que sentimos en la pareja en la familia, la posibilidad del reencuentro.  Es un momento de darle valor nuevamente o quizá por primera vez a la vida en familia, a la pareja, a las actividades domésticas, al compartir.


Este tiempo por fin nos invita al presente, la incertidumbre la cual estamos viviendo nos inhabilita a hacer planes no sabemos qué va a pasar ni cuándo va a ser. La invitación es a conectar con el aquí y ahora, con la experiencia inmediata. Ir día a día con lo que está siendo, intentando no sostener aquello que está cayendo. 


Todo pasa y esto también va a pasar, depende de nosotros si nuestro tránsito por esta experiencia nos transforma o seguimos de la misma manera. 


No nos transforma por sí mismo las circunstancias que vivimos sino la actitud con que transitamos esa experiencia. Los aliento a que miremos este momento como una oportunidad de transformación.


Lic. Alejandra Zaldúa

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